lunes, 9 de noviembre de 2009

Welcome to India

Namaste,
 
Pretendemos cada semana rendir cuentas de este viaje a todos los que de una forma o otra habéis contribuido y confiado en este proyecto, “60 anos en la India”. Como dice Rohan lo más importante no es llegar al destino… es el viaje en sí. Y así es como Tío Federico, o Father Sopeña, ha vivido estos 21.600 días en India, vive y vivirá.
 
El equipo de Narada Films en la India (es así como nos hemos bautizado) casi está al completo; Agnès, nuestra camera-woman, perdió el enlace en Estambul, esperamos que llegue mañana. Rohan, nuestro guionista y guía en la India, llegó de Mysore esta mañana. Y en Barcelona tenemos a Quico (información), Andreu (colecta de fondos), Jordi (música), Pau (edición) y Claudia, Teresa, Laia, Juanjo y Anna, en la parte de lluvia de ideas y otros.
 
Mi llegada a Bombay a media noche fue tranquila. Father Sopeña me estaba esperando; entre la multitud vislumbré a ese hombre alto y delgado con su típica curta (camisa larga) blanca, su bolso negro cruzado y su inseparable muleta. Y, como siempre, con su media sonrisa y sus gafas, que parecen mirar un poco mas allá.
 
Para ahorrarnos unas rupias tomamos un rick-shaw y en 20 minutos nos plantamos en este oasis llamado Vinayalaya. (Como dice Federico, “es la casa de la Humildad, porque aquí se empieza a ser Jesuita y… vine a aprender lo que no sé”).
 
El tiet Fede se encuentra en forma e ilusionado con este viaje. Pregunta y quiere saber de todos. Su memoria es prodigiosa… Se acuerda perfectamente del día que dejó Barcelona para encontrarse con la India … Era un 30 de noviembre de 1949, día de Sant Andreu, y fue a felicitar a los “Andreus” de la familia antes de ir a coger el tren hacia Madrid desde la estación de Francia… Voló a Roma en avión con otros diez jesuitas, después a Lydda (cerca de Jerusalén) y de allí a  Karachi (donde pasaron la noche y, al día siguiente, celebraron una misa en una iglesia, ¡¡¡en Pakistán!!!); de Karachi volaron en un bimotor Dakota hasta Ahmadabad y, finalmente, llegaron a Bombay el día 2 de diciembre de 1949, tres días después de partir.
 
Escribo desde su habitación, que parece –y es— su cuartel general. En estos momentos se encuentra dando una misa “solo”… dice que la da para todos… Es su meditación diaria.
 
Ayer, mientras divagábamos sobre el proyecto, le pregunté: “Fede, ¿qué esperas de este documental?”. Y me contestó: “Yo no espero nada”…
 
Bueno, les seguiremos contando…
Un abrazo fuerte y Namaste,
Narada Films

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