Nos llevaron a un centro de acogida de niños; niños que no han tenido la oportunidad ni de jugar, ni de cantar. De repente, con tan solo 5 años, les toca “currar” por un plato de comida y un sitio donde descansar sus cuerpos. Algunas familias no tienen más remedio: “al menos allí les darán de comer y podrán recibir educación”, dicen las madres que los mandan a vivir con quienes les ofrecen trabajo. Sus hijos están llenos de energía y ganas de jugar, aunque muchos ya no se acuerdan de reír. Les toca crecer de repente, no hay otra. No les dan tiempo de prepararse antes de saltar: no hay un “a la una, a las dos y a las… ¡tres!”. Pasan de aprender a andar a aprender a limpiar, o cocinar, sin pasos intermedios. Socialmente, nadie cuestiona nada, nadie se pregunta: “¿es esto normal?”.
Solo las Hermanas Cluny de Saint Joseph, con su dulce sonrisa, han empezado a indignarse. Y gracias a ello, estas mujeres de corazón grande consiguen que los niños sometidos a trabajo infantil aprendan a bailar y a cantar, a llorar y a reír, a estudiar y a sacarlas de quicio. Les dan, en definitiva, el tiempo y el espacio para que estos niños sean niños.
Hace un mes, un viernes por la noche, Sadam Hussein llamaba a la puerta de las Sisters. Era un niño de 12 años que había escapado del hotel donde trabajaba. Estaba harto, y en su idioma nepalí les decía a las monjas: “Hermana, solo quiero estudiar”. Al día siguiente apareció el dueño del hotel, acusando a las monjas de secuestro y de querer convertir al niño al cristianismo. Ante la presión del dueño del hotel y en presencia de la policía, las hermanas volvieron a preguntar al niño que quería, y el niño volvió a responder: “Sister, quiero ser ingeniero, quiero estudiar”. La policía bromeó con Sadam para tranquilizarlo: “No sufras, al menos tienes la suerte de que no somos americanos”.
Las Hermanas tienen un programa piloto que funciona desde hace 2 años, y que incluye desde la mediación con las familias de los niños y sus empleadores, hasta la escolarización de los menores, pasando por la acogida, la manutención y la atención sanitaria de los niños. Además organizan conferencias de prensa para informar a los medios y negocian con las autoridades.
La coordinadora del programa es Subeshna, una monja comprometida con su trabajo y con las dudas que laten en todo ser humano. Una mujer dura, cabezota y bromista. Una Hermana que forma parte del ejército de “Blue Sisters” en invierno, “White Sisters” en verano. Sí, señores y señoras: estas guerreras tienen un hábito para la temporada de verano, y otro para la de invierno. Y actualmente rezan para poder llevar sari cuando viajan… En el fondo, nunca dejan de ser monjas.
Narada Team
Kalimpong
11/11/09
jueves, 12 de noviembre de 2009
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Impressionant. Quin tros de vida més genuí que esteu vivint i enregistrant. És un projecte fantàstic que, a banda del resultat final, fa que ens aneu esquitxant (als que us llegim) d'aquestes realitats tant dures però tant plenes de llum.
ResponderEliminarNúria