jueves, 26 de noviembre de 2009
Narada's portraits
Lo sentimos por nuestros prolongados silencios y les animamos a que nos cuenten… please.
Fede, El Protagonista
Cuando habla mueve las manos como queriendo cazar las palabras; las escoge una a una, en el aire, y las enlaza con contundencia y determinación. Ni siquiera cuando duda hay dudas. Con la derecha agarra fuerte su audífono, como queriendo evitar que se le escape. Sabe encantar con sus largos, frágiles y flexibles dedos para dar tono a su voz. Cuando nos despedimos abraza… abraza fuerte, mejilla contra mejilla y golpea la espalda del otro dos o tres veces como diciéndole: “¡Eh, cuidado, que a pesar de mis 83 años también estoy fuerte!”.
Agnès, Nuestra Camerawoman
Cámara…. ¡y acción! Se pone seria, encuadra, mide la luz y empieza a filmar. Está concentrada mirando la pequeña pantalla. Parece que se sumerja en ella. Puede estar en un mercado a rebosar de gente, ruidos, olores y colores…; ella permanece aparentemente absorta, procurando no perderse nada de lo que sucede a su alrededor mientras guarda con cariño y humildad todos los detalles que tiene a tiro. Quizá por eso, a pesar de que el mercado se vuelve hacia ella, todos le dedican una sonrisa.
Rohan, Nuestro Guía, Nuestro Braham
Con saber la mitad de lo que sabe y expresarlo la mitad de bien, ya sería mucho. Rohan nos está llevando por la India como si nos contara un cuento. Está con nosotros y está con la gente. Habla con todos con respeto y amistad, y nos cuenta un sinfín de historias que nos hacen sentir un poco niños de nuevo. Viajar en la India no es fácil... Viajar con Rohan es un descanso, un cuento de hadas. Nos cuida y nos mima.
Andreu, Nuestro Director
Su madre siempre le decía: “ten cabeza y come bien”. Puede estar tranquila: damos fe de que le hace caso. Con la comida cumple y disfruta; a la cabeza no le da tregua, y le rinde. Las infinitas posibilidades y variables que plantea el documental bullen sin cesar tras su ceño fruncido… ¡que de vez en cuando se relaja! Con una sonrisa, un guiño, un abrazo o un apretón de brazo nos dice que, a pesar de todas las cavilaciones y esfuerzos por conciliar las distintas inquietudes y apetencias del equipo, ha aprendido que no todo pasa por el estómago y la cabeza solamente…
The Narada Team
miércoles, 25 de noviembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
Bombay
It is an interesting experiment revisiting a city you love as an alien. Cruising its coagulated streets in our little craft, we are trailing invisible threads of experience behind us, connecting all the seeming contradictions that determine this city in a gossamer web of not quite comprehension, but dim appreciation.
Two mornings ago we started the day with Rashida. Rashida is a friend of Fede from his days in the tenements. She has a tough life but a ready smile. Together we take a rickshaw to her mum, Ayesha's house in Marol. It is a run-down building, with cracks along it's side, crying out for maintenance. The apartment is a single tiny room with a kitchen and a bathroom. Her mum lives here with her three sons and her daughter-in-law. As cramped as it seems, this is luxury beyond imagining for Ayesha. Two decades ago, her reality was quite different. In order to experience that reality, we walked just a small distance from her house, across the huge pipes that traverse Marol, taking water from the reservoirs to the city. Here, in a thin line, were 4m by 4m shacks made of broken bits of wood, plastic, corrugated tin, and whatever else people could get their hands on. These flimsy spaces outline brief sketches of entire lives. Ayesha lived in conditions just like these not very long ago.
That evening we took two taxis and drove to "The Blue Frog" to listen to a jazz concert. Jazz bands from Germany, Norway, England and the USA. The place is as crowded as a Bombay train, although looking around in the dim orange light of the psychedelically designed bar, I could not be certain how many of the audience had rode in a train in the recent past. The jazz was overwhelming, and the audience was overwhelmed.
Somewhere between the plastic-bag house and the jazz concert, lies the essence of this city. Fede sees no dichotomies here - they are all part of a necessary and, above all, exuberant continuum. The city would not be the same without either and you can find, if you have to believe Fede, a certain spirituality in both.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
The fall of the crow / El cuervo caído
You cannot live in a country for such a long time without letting some of its culture, history, idiosyncrasies, religion and attitudes grow under your skin. You might not become fully Indian – too many of your roots have not been severed. But this is not important. You end up being a sort of hybrid, not torn by two different cultures, but enriched in however small a way by the way of life, ethos and values of the different cultures you have lived in.
In my 1st year in India I was invited to accompany a fellow Jesuit, a natural history man, to a wild boar hunt. I remained alone in a small little village. I took an air-gun I shot at a crow – an obnoxious bird, I thought, a nuisance pest with its endless caw-caw. After a short while I saw a group of small boys, the wounded crow close to the chest of one of the boys. They looked at the crow and then at me with a kind of shocked horror. That was enough for me. I had invaded a sacred world of respect, respect for life, where a humble crow is not less worthy of respect than the mighty Himalayan peaks that now loom in front of me. I am here now, where it all started, nearly 60 years ago, and reliving in my memory my introduction to this wonderful country.
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El cuervo caído
Poco podía imaginar que en el corto espacio de tres meses estaría en los Himalayas, rodeado por la cordillera Shivalik que forman las cimas que acompañan al majestuoso y sagrado Kanchenjunga. No fue hasta que Andreu Gusi me disparó la pregunta: “¿Por qué no recorremos los lugares en los que has estado en estos 60 años en la India, y reflejamos el impacto que han tenido en ti, los cambios que han experimentado esos sitios y tu país de adopción, a lo largo de estas seis décadas?”
Es imposible vivir en un país durante tanto tiempo sin interiorizar parte de su cultura, su historia, su idiosincrasia, su religión y sus maneras de hacer. Tal vez no soy completamente indio; demasiadas raíces permanecen vivas. Pero no importa. Soy una especie de híbrido, no desgarrado entre dos culturas distintas, sino enriquecido hasta en los más mínimos detalles por el estilo de vida, el ethos y los valores de las dos culturas en las que he vivido.
Durante mi primer año en la India me invitaron a acompañar a otro jesuita, un naturalista, a una caza de osos salvajes. Me quedé esperando solo en un pequeño pueblo; en un momento dado cogí una escopeta de aire comprimido y le disparé a un cuervo: un pajarraco horrendo, pensé, una molesta plaga que no deja de incordiar con su continuo croa-croa. Al cabo de poco rato, apareció un grupo de niños; uno de ellos llevaba el cuervo en brazos, abrazado contra el pecho. Miraron al cuervo, y luego me miraron a mí con una expresión de espanto y horror. No me hizo falta más. Había invadido un mundo sagrado de respeto por la vida en el que un humilde cuervo no merece menos respeto que las soberbias montañas de los Himalayas que ahora se elevan imponentes ante mí. Aquí estoy de nuevo, donde empezó todo, hace casi 60 años, rememorando mi entrada en este maravilloso país.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Sandakphu and Phalut
We move on to Phalut, a rolling journey across open grassland. The clouds have gathered thick around our hut and we spend our time in the warmest place -- in Kamala's kitchen, trying our best to get warm. Our sleeping bags are difficult to get out of the next morning, but Kamala's warm porridge is enticing enough. Another bone-wrenching journey down, and we are back in Darjeeling for a hot shower and a well-deserved sleep. The next day, we wander the streets of Darjeeling and meet with one of Fede's old friends, Fr. Van. We are keen to meet Fede once again, and we hop into a taxi to Kalimpong. The driver, Sanjay, is a catastrophist not merely in his driving. He fills the journey with stories of catastrophes past and catastrophes yet to come while dodging traffic and sailing around curves with a skill bordering on miracle.
Fede is in great spirits, and we are like excited children explaining our trip to him. He relives his memories through our stories, and in his eyes, you can see 55 years melt away. This makes it all worth while.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Sadam Hussein quiere estudiar
Solo las Hermanas Cluny de Saint Joseph, con su dulce sonrisa, han empezado a indignarse. Y gracias a ello, estas mujeres de corazón grande consiguen que los niños sometidos a trabajo infantil aprendan a bailar y a cantar, a llorar y a reír, a estudiar y a sacarlas de quicio. Les dan, en definitiva, el tiempo y el espacio para que estos niños sean niños.
Hace un mes, un viernes por la noche, Sadam Hussein llamaba a la puerta de las Sisters. Era un niño de 12 años que había escapado del hotel donde trabajaba. Estaba harto, y en su idioma nepalí les decía a las monjas: “Hermana, solo quiero estudiar”. Al día siguiente apareció el dueño del hotel, acusando a las monjas de secuestro y de querer convertir al niño al cristianismo. Ante la presión del dueño del hotel y en presencia de la policía, las hermanas volvieron a preguntar al niño que quería, y el niño volvió a responder: “Sister, quiero ser ingeniero, quiero estudiar”. La policía bromeó con Sadam para tranquilizarlo: “No sufras, al menos tienes la suerte de que no somos americanos”.
Las Hermanas tienen un programa piloto que funciona desde hace 2 años, y que incluye desde la mediación con las familias de los niños y sus empleadores, hasta la escolarización de los menores, pasando por la acogida, la manutención y la atención sanitaria de los niños. Además organizan conferencias de prensa para informar a los medios y negocian con las autoridades.
La coordinadora del programa es Subeshna, una monja comprometida con su trabajo y con las dudas que laten en todo ser humano. Una mujer dura, cabezota y bromista. Una Hermana que forma parte del ejército de “Blue Sisters” en invierno, “White Sisters” en verano. Sí, señores y señoras: estas guerreras tienen un hábito para la temporada de verano, y otro para la de invierno. Y actualmente rezan para poder llevar sari cuando viajan… En el fondo, nunca dejan de ser monjas.
Narada Team
Kalimpong
11/11/09
Cloud Mountain
We cut a transect across the country, from Bombay to Bagdogra where we met Sr. Subeshna. One of those forces of nature that Fede seems to always have in his centrifugal influence. She glides through every challenge with a broad smile and a fierce humor. She is a good foil for Fede's frustrating stubbornness. The journey exhausted Fede and although his spirit is indomitable, he body protested, and he was forced to crawl beneath the covers for full day. We had plenty to do without him, and the Cluny Sisters kept us busy with their regimen of seven meals a day and snacks for the intervening hours.
The sisters have a small centre in Kalimpong for children rescued from child labour. Some 103 happy boisterous faces mobbed us when we visited. They worked to a plan learnt from some ancient strategic text on warcraft. First they separated us, driving wedges of humanity between our rough phalanx. Once that was done, it was easy. We were driven to pre-appointed corners, and between 30 and 40 of them bombarded us in an assault of words. Delivered together at top decibel, their narratives interwove in a skein of curiosities and aspirations, ugly histories and lost childhoods. Hearteningly, their childhood dreams are more powerful than their histories and while they narrate their pasts like some cruel fairy tale they have been made to learn by rote, of their futures, they are nothing but spontaneity and imagination. We left charged with their energy and smiling.
From Kalimpong to Darjeeling. The road winds steeply through conifer and fern forests, and our breath turns to mist in the cold. Fede is still in Kalimpong, regaining his strength and charming the sisters. We are on a mission to capture a sunrise. This morning we head up for Sandakphu and Phalut, the highest point in West Bengal, from where we can, they assure me, see 4 of the 5 tallest peaks in the world, including Everest. I will believe it when I see it.
martes, 10 de noviembre de 2009
Rumbo a los Himalayas
Hemos pasado del bochorno de Bombay al fresco de Kalimpong, pero seguimos rodeados de calor. Las Sisters del convento de St Joseph, donde estamos alojados, no nos hacen solo de hermanas (que, sobre todo en algunos casos, ya es mucho decir…), sino también de madres, tías, abuelas y madrinas. ¡Nos tienen totalmente consentidos!
Fede [quizá debería llamarle Father Sopeña, teniendo en cuenta que hace cuatro días –literales— que nos conocemos, pero la familiaridad y la complicidad parecen consustanciales al trato con él, y no tardó en pedirme que le tuteara, así que…], al finalizar la primera entrevista “formal” que le hemos hecho esta mañana, nos ha agradecido que nos hayamos tomado la molestia de venir hasta aquí para este proyecto… Como en otras varias ocasiones a lo largo de estos cuatro días, me ha sorprendido y descolocado: más allá de promulgar la humildad, Fede la ejerce.
Mañana salimos hacia Darjeeling, más al norte aún, sin Fede (convaleciente de una gripe que ayer le tuvo en cama todo el día, pero recuperándose a una velocidad impropia de sus 84 años, totalmente propia de lo vital y tozudo que es…) y sin ninguna esperanza de que nadie nos cuide como las Sisters de Cluny. Convencidos, eso sí, de que la estela de Father Sopeña también permanece viva a los pies del Kangchenjunga, donde pasó sus primeros años en la India. Además de encontrarnos con viejos compañeros suyos, salimos con la ilusión que Fede nos ha contagiado de contemplar un amanecer en los Himalayas. Si conseguimos filmarlo, sin duda lo veréis...
lunes, 9 de noviembre de 2009
Welcome to India
Pretendemos cada semana rendir cuentas de este viaje a todos los que de una forma o otra habéis contribuido y confiado en este proyecto, “60 anos en la India”. Como dice Rohan lo más importante no es llegar al destino… es el viaje en sí. Y así es como Tío Federico, o Father Sopeña, ha vivido estos 21.600 días en India, vive y vivirá.
El equipo de Narada Films en la India (es así como nos hemos bautizado) casi está al completo; Agnès, nuestra camera-woman, perdió el enlace en Estambul, esperamos que llegue mañana. Rohan, nuestro guionista y guía en la India, llegó de Mysore esta mañana. Y en Barcelona tenemos a Quico (información), Andreu (colecta de fondos), Jordi (música), Pau (edición) y Claudia, Teresa, Laia, Juanjo y Anna, en la parte de lluvia de ideas y otros.
Mi llegada a Bombay a media noche fue tranquila. Father Sopeña me estaba esperando; entre la multitud vislumbré a ese hombre alto y delgado con su típica curta (camisa larga) blanca, su bolso negro cruzado y su inseparable muleta. Y, como siempre, con su media sonrisa y sus gafas, que parecen mirar un poco mas allá.
Para ahorrarnos unas rupias tomamos un rick-shaw y en 20 minutos nos plantamos en este oasis llamado Vinayalaya. (Como dice Federico, “es la casa de la Humildad, porque aquí se empieza a ser Jesuita y… vine a aprender lo que no sé”).
El tiet Fede se encuentra en forma e ilusionado con este viaje. Pregunta y quiere saber de todos. Su memoria es prodigiosa… Se acuerda perfectamente del día que dejó Barcelona para encontrarse con la India … Era un 30 de noviembre de 1949, día de Sant Andreu, y fue a felicitar a los “Andreus” de la familia antes de ir a coger el tren hacia Madrid desde la estación de Francia… Voló a Roma en avión con otros diez jesuitas, después a Lydda (cerca de Jerusalén) y de allí a Karachi (donde pasaron la noche y, al día siguiente, celebraron una misa en una iglesia, ¡¡¡en Pakistán!!!); de Karachi volaron en un bimotor Dakota hasta Ahmadabad y, finalmente, llegaron a Bombay el día 2 de diciembre de 1949, tres días después de partir.
Escribo desde su habitación, que parece –y es— su cuartel general. En estos momentos se encuentra dando una misa “solo”… dice que la da para todos… Es su meditación diaria.
Ayer, mientras divagábamos sobre el proyecto, le pregunté: “Fede, ¿qué esperas de este documental?”. Y me contestó: “Yo no espero nada”…
Bueno, les seguiremos contando…
Un abrazo fuerte y Namaste,
Narada Films


























