El espíritu de Dios soplaba sobre las aguas. El agua es vida. Incluso el hombre proviene de las aguas del Océano.
Hace 50 años, en varias talukas (comarcas) del estado de Maharashtra había hambre y malnutrición, y los campos se secaban después de los monzones. Muchos campesinos emigraban a otras partes del estado más fértiles en busca de pan y trabajo. Los internados se veían forzados a cerrar sus puertas y devolver a los niños a sus casas.
Personas como Vicente Ferrer, Ángel Montalvo, Joaquín Barranco, Antonio Ribas Padrós o Luis Alberto Martín de los Ríos mendigaban en Bombay para sustentar sus hostels. Un ingeniero en investigación electrónica, Winin Pereira, se negó a entregarles más limosna sin antes analizar la causa principal de aquella indigencia.
Winin les invitó a ir a las raíces del problema, que se manifiesta sobre todo en forma de pobreza. Pero, ¿qué hay detrás de ella? ¿Por qué tras la abundancia de lluvias en los meses del monzón no tarda en escasear el agua? El análisis identificó las causas: falta de regadío y nula gestión del agua. El exceso de agua puede erosionar la tierra y, junto con la deforestación, destrozar las cosechas. La posterior sequía impide obtener recursos y termina por provocar hambre, enfermedades y falta de trabajo.
La solución está clara: hay que almacenar el agua que cae en abundancia sobre esos campos ávidos de regadío. Si, además de contar con pozos y pequeños pantanos, aprendemos a administrar el agua de las cuencas de los ríos, tendremos agua suficiente para beber y regar los campos durante todo el año.
Ese es parte del trabajo que Maharashtra Pravodhan Seva Mandal lleva realizando desde hace medio siglo. Al frente del mismo se ha empleado a fondo una generación de emprendedores jesuitas; aparte de los mencionados, el presente director (Peter Baba, Pedro Massaner SJ) y sus lugartenientes (Joe Kantela y Wendell D’Cruz) han aunado sus fuerzas. Cuentan, además, con un nutrido equipo de peritos agrícolas, trabajadores sociales y administrativos.
Joe y Wendell nos mostraron todos los proyectos y observamos la gran visión, la verdad y la realidad a la que respondía la profecía de Winin Pereira. No fue un milagro. Donde antes había hambre, desempleo y enfermedad, donde la sequía agrietaba el suelo de los campos de arroz, donde las plantas y los árboles apenas lograban sostener sus hojas... hoy día la vida brota en todas partes. Ya no hay hambre. Los pozos y pantanos están llenos de agua. Los niños van a la escuela, las madres miran con esperanza el futuro de sus hijos. Los campesinos se muestran orgullosos de esperar una segunda cosecha, de su huerta y de sus árboles frutales, cuyos productos se venden en los mercados de los alrededores.
Los multipréstamos a los campesinos para la compra de equipos agrícolas y de regadío, de semillas y de tejas para las viviendas, han incrementado los recursos de la población. La constitución de grupos de autoayuda, con mecanismos de solidaridad y corresponsabilidad para la gestión y devolución de los préstamos, y el desarrollo de una mejor base educativa –ahí están los tres colegios de Shingarpada (Mahajeh), Tilloli y Ambatha— han generado una transformación económica, social, humana y espiritual en toda la región. El dicho de Hobbes “Homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre) se ha transformado en “Homo homini amicus”: el hombre es un amigo para el hombre.
El agua es vida.
sábado, 19 de diciembre de 2009
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Tuve la suerte de conocer a Pedro Massanet y a Wendell en mi reciente visita a la India.
ResponderEliminarNo tengo palabras de admiración a la labor que realizan, nos enseñaron los proyectos realizados y por realizos.
Conocimos a gente de por alla, que nos abrieron sus casas, maravillosa la experiencia.
Me he hecho amigo de vuestra asociación
Saludos